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martes, 28 de enero de 2014

Una tela, una historia: Rebeca

 


Madrid, 10 de enero de 2014

A toda mi familia, amigos y conocidos:

Ya sabéis que siempre he querido dar la vuelta al mundo, visitar todos los continentes, todos los países, sin vuelos programados ni hoteles reservados. También sabéis que si no lo había hecho aún es porque para eso hace falta una pasta gansa.
Pues bien, ya la tengo. Me ha tocado la lotería del niño, ¡yujuuu! Y nada de un pellizquito, no. Me ha tocado en condiciones.
Así que aquí estoy, escribiéndoos una postal desde Barajas, mientras espero a que salga mi primer avión. Sin maleta ni nada. Ya iré comprando por ahí lo que necesite, (bueno, una mochila sí que llevo, con algo de ropa, neceser básico, cartera, ebook y poco más).
No sabéis lo que se siente al llegar a un aeropuerto, mirar la pantalla de salidas y elegir destino así al tuntún. Había pensado empezar por Roma y después dedicarme a conocer Italia, que es mi gran olvidada y me apetecía mucho. Pero, ¿sabéis qué me apetece más ahora mismo? Calor, hemisferio sur, verano ahora que aquí es invierno. Me gustan los contrastes. Por eso en billete que tengo en la mano me va a llevar a Buenos Aires. Ay, Argentina. Qué ganas de conocerla. Ya que estaré por allí, seguramente me quede recorriendo Sudamérica. Hasta que me canse y me apetezca un cambio de aires. Lo mismo desde Perú vuelo a Helsinki, quién sabe.
Puede que el dinero no dé la felicidad, pero en mi caso desde luego me ha dado libertad para viajar adonde quiera, y eso me hace muy feliz.
Me llevo una libretita con las direcciones y los emails de unos cuantos. Iré enviando noticias a unos o a otros, seguramente postales, que me hace ilusión. A quien le llegue, que la comparta con los demás. Así no perderéis la pista de los tumbos que vaya dando por el planeta. 
Bueno, como despedida imprevista, esto es todo. Pero no os preocupéis, volveré. En algún momento me apetecerá volver a casa. Total, mi vuelta al mundo puede ser con escalas y tengo el resto de mi vida para seguir viajando. 
Os prometo que en cosa de un año más o menos estaré por allí y montaré una macrofiesta para todo el mundo. Con regalos de los viajes y barra libre, por supuesto, jejeje.
Sed felices

Besos

Rebeca



jueves, 23 de enero de 2014

Una tela, una historia: Ruth

Frío. Mucha luz. Mucho ruido. Por eso llora Ruth.
No sabe que ha tenido mucha suerte. Enseguida estará calentita, arropada y bebiendo algo dulce y delicioso. 
Ya la quieren. En realidad la quieren desde antes de conocerla. Y ha costado mucho traerla. Que se lo digan a su madre, que sigue exhausta acostada en la camilla tras varias horas de parto. Y aun así, está deseando verla y cuidar de ella.

Va a vivir en una casa preciosa, con un jardín y una valla blanca. Todavía no está allí, pero dentro de unos años, en el jardín habrá un columpio, también blanco. Le han preparado una habitación de cuento de hadas, llena de flores y corazones. 

Irá a un buen colegio, llevará vestidos bonitos, tendrá juguetes nuevos y tal vez hasta un perro. Su padre ya está a punto de ceder en ese tema.

Han preparado una fiesta de bienvenida para cuando llegue a casa, con regalos, dulces, globos y guirnaldas de banderines. Ella no se va a dar cuenta, claro. Ni siquiera lo recordará. Pero más adelante sonreirá al ver las fotos. Irá a verla toda la familia y un montón de amigos de sus padres, y todos dirán lo guapa que es y le sacarán parecidos. De esto sí podrá acordarse porque se repetirá muchas veces. Casi cada vez que la vean durante unos años.

Pero ahora sólo llora porque tiene frío, porque hay mucha luz y mucho ruido.

No sabe que ha tenido mucha suerte.


lunes, 20 de enero de 2014

Telas y logos

Empiezo la semana presumiendo. Por partida doble.

Si habéis pasado por la página de facebook, ya habréis visto lo que voy a enseñar hoy. Pero esta será la versión extendida con comentarios del director.

Lo primero, el resultado de mis compras con las que me despedí el viernes.
Vivo en un pueblo pequeño en el que sólo hay una tienda de telas propiamente dicha. Y aunque sé que me tocará hacer incursiones por ciudades con más oferta, ir a la caza de tiendas bien surtidas y rebuscar entre retales, decidí empezar por los alrededores. Y no se dio nada mal:


No tenían demasiadas telas coloridas y floreadas. Las de colores más vivos y motivos más alegres, tenían el fondo blanco y los dibujos grandes y separados, así que no servían a mis fines. Pero al final conseguí idear un par de colecciones con lo que había por allí. Una en todos rosas y otra en tonos azules. Niñas y niños. O no. Ya veremos cómo las combino una vez tenga los banderines hechos y pueda jugar a hacer puzzles y mezclar a mi antojo. O al vuestro.
Así de primeras las combinaciones que se me ocurren se ven claramente en la disposición de las telas en la imagen. Columna izquierda con base rosa, columna derecha con base azul y cintas variadas para cada guirnalda. Pero se agradecen sugerencias ;)



Y lo segundo, por lo que sí que quiero presumir un montón, es por el fantástico logo y su correspondiente favicon (yo tampoco sabía lo que era un favicon, hasta que hace poquito me lo explicó el mismo artista que ha hecho el mío. Si queréis saber más, podéis pinchar aquí) que ahora coronan este blog:



Mikel es un jovencísimo diseñador gráfico que desborda creatividad y hace gala de un gran sentido de la estética (y además es mi primo, que al final todo queda en familia, jejeje). Todas las creaciones que le he visto son preciosas, y mi beybe colorido me enamoró en cuanto abrí el mail.
Sin embargo hay una cosa en la que todavía no nos ponemos del todo de acuerdo. Él opina que debería poner el fondo blanco y, aunque estoy convencida de que técnicamente tiene razón, me da un poco de miedo quitar esa franja verdosa de ahí arriba. Me vendrían bien más opiniones. ¿Qué decís?

viernes, 17 de enero de 2014

¿Y de dónde sale esto?

La gente que me conoce, puede pensar que de repente algo ha hecho clic en mi cabeza y me ha dado por ponerme a hacer y hablar de banderines como loca.


Y en parte tendrían razón. Pero sólo en parte.

Sí, lo de los banderines es nuevo. Pero las ganas de hacer cosas con las manos, cosas bonitas que dejen volar la imaginación, es una idea que me ronda desde hace mucho tiempo. 

Cuando la entrada de trabajo cayó en picado hasta convertir mi mente en un papel en blanco en el que poder idear cualquier idea... ese fue el problema. Demasiadas ideas bullendo y peleando por salir que crearon un efecto embudo. Curiosamente, mi máquina de coser estaba guardadita en su armario y sólo salía en momentos puntuales, para coger bajos de pantalones o arreglar algún descosido. No sé porqué nunca la tuve en cuenta más que como un apoyo a los proyectos que se me ocurrían.

Por suerte, hace unos días me topé con el catalizador, que desatascó el embudo de ideas e hizo que centrara mi energía en un proyecto concreto: banderines.


¿Que por qué banderines?   

http://greatkingdom.co.uk/es/HomeEs una historia bonita. 
Tengo una prima que hace poco ha estrenado chico, vida y bebé soñados. Y no pongo al chico en primer lugar por casualidad. Los grandes amores lo contagian todo, y como el muchacho en cuestión es inglés, el amor de mi prima se ha extendido por todo lo que rodea la cultura inglesa. Así que la parejita ha puesto en marcha un proyecto en Madrid del que ya os hablaré en otra ocasión, que gira en torno al Reino Unido y que incluye una tienda de crafts de estilo inglés.

Por lo visto, en Inglaterra, o al menos en algunas zonas, los bunting o guirnaldas de banderines son tan comunes en las casas como aquí los felpudos. Menos útiles, vale, pero con muchas más posibilidades y mucho más bonitos.

En nuestra última conversación telefónica, de esas larguísimas de ponernos al día y de hacer repaso de su niño nuevo, de mi casa nueva, de su negocio nuevo, de mis proyectos en ciernes, etc, me dijo: oye, y tú que sabes coser, ¿por qué no haces bunting? que aquí en España son muy difíciles de conseguir y además carísimos los pocos que hay, y me vendrían bien para mi tienda.

Eso del bunting era nuevo para mí. Pero de fiestas sé un rato. Y toda fiesta que se precie tiene sus guirnaldas de lo que sea. Además, estoy en pleno proceso de montar mi piso y de tanto leer y ver fotos estoy haciendo un master en decoración hogareña a la última.
Así que en cuanto colgué, fui derechita a Google a ponerme al día sobre bunting, rescaté unos retales de tela que tenía por casa y me puse a hacer pruebas. El resultado es este:




Vale, es una guirnalda de sólo tres banderines pequeños y que además parecen tangas según un amigo mío (era la tela que tenía por casa, qué le vamos a hacer :D). Pero me sirvió de banco de pruebas y son mis banderas de salida.

Ahora me toca elegir telas bonitas, combinarlas y enseñaros los avances poco a poco. 

Hasta la próxima, ¡me voy de compras!
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