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jueves, 23 de enero de 2014

Una tela, una historia: Ruth

Frío. Mucha luz. Mucho ruido. Por eso llora Ruth.
No sabe que ha tenido mucha suerte. Enseguida estará calentita, arropada y bebiendo algo dulce y delicioso. 
Ya la quieren. En realidad la quieren desde antes de conocerla. Y ha costado mucho traerla. Que se lo digan a su madre, que sigue exhausta acostada en la camilla tras varias horas de parto. Y aun así, está deseando verla y cuidar de ella.

Va a vivir en una casa preciosa, con un jardín y una valla blanca. Todavía no está allí, pero dentro de unos años, en el jardín habrá un columpio, también blanco. Le han preparado una habitación de cuento de hadas, llena de flores y corazones. 

Irá a un buen colegio, llevará vestidos bonitos, tendrá juguetes nuevos y tal vez hasta un perro. Su padre ya está a punto de ceder en ese tema.

Han preparado una fiesta de bienvenida para cuando llegue a casa, con regalos, dulces, globos y guirnaldas de banderines. Ella no se va a dar cuenta, claro. Ni siquiera lo recordará. Pero más adelante sonreirá al ver las fotos. Irá a verla toda la familia y un montón de amigos de sus padres, y todos dirán lo guapa que es y le sacarán parecidos. De esto sí podrá acordarse porque se repetirá muchas veces. Casi cada vez que la vean durante unos años.

Pero ahora sólo llora porque tiene frío, porque hay mucha luz y mucho ruido.

No sabe que ha tenido mucha suerte.


martes, 21 de enero de 2014

Pepa y el bunting

Ya os enseñé en mi segundo post algunos usos de los banderines en decoración. Pero hoy quiero compartir unas fotos de una casa real de alguien que conozco (ya lo siento, pero para mí siempre serás Pepa :p), para que no parezca todo de revista.



Me encantan los de la cocina. Le dan un toque muy especial y hogareño. Además, al ser de tela, pueden ir directos a la lavadora sin ningún problema y quedan como nuevos.




Y no me digáis que no alegran la academia de inglés que acaban de estrenar. Toda la decoración es muy acogedora. Tanto que no parece que vayas a clase. Estoy segura de que a los niños les encantará :)


Y como no sólo de tela vive el bunting, también os traigo algunos ejemplos de otros estilos de esta técnica de decoración:



Estos son de madera y cuerda. Los corazones para el dormitorio de los mayores y las estrellas para el del peque. Los primeros le dan un aspecto romántico a las cortinas. Pero los segundos... me tienen enamorada. Quedan genial en ese mueble y se pueden pintar para combinarlos con cualquier decoración.
De momento me voy a centrar en los de tela, pero más adelante, quién sabe. Lo mismo me da por explorar nuevos retos.


Yo no hago más que mirar y remirar mi casa a ver dónde puedo colocarlos. Hay tantas posibilidades... ¿Vosotros ya lo habéis pensado?
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